2 7 A R Q U I T E C T U R A, C I U D A D Y M E D I O SAutores
EditorialCristina López Uribe
I N V E S T I G A C I Ó N 
La casa de Mies: exhibicionismo y coleccionismoBeatriz Colomina
Del brazo y por la calle Construcciones culturales de la ciudadGeorgina Cebey Montes de Oca
Conexiones en el espacioGabriel Benítez Gutiérrez
Escenarios para la historia y el olvido en el México moderno 1942-1958Keith L. Eggener
México y el CIAM Apuntes para la historia de la arquitectura moderna en MéxicoJuan Manuel Heredia
Medios y tecnología en la concepción arquitectónicaRonan Bolaños Linares
Los cielos del sur Luis Müller
Un día nubladoCristian David Luna
La arquitectura de contenedores y el paisaje: una nueva mirada a través del Site Specific ArtMaría Cabrera Vergara
E N S A Y O 
Los videojuegos y su implicación arquitectónicaJosé Manuel Márquez Corona
Realidad virtual vs. percepción humanaJorge Tamés y Batta
hi{a}toNuria Benítez
R E S E Ñ A S 
Casa NoriegaRegina de Hoyos Duarte
Estación Metrobus Centro Cultural UniversitarioHonorato Carrasco Mahr
Reseñas de librosAlejandro Ochoa Vega
Xavier Guzmán Urbiola
Rebeca Monroy Nasr
Athenea Papacostas Villegas
  
  

Exposición “Arquitectura en México, 1900-2010”

La construcción de la modernidad

Obras, diseño, arte y pensamiento

Fomento Cultural Banamex A.C. / Consejo Nacional para la Cultura y la Artes / Fundación Aeroméxico Curaduría: Fernanda Canales Palacio de Cultura Banamex-Palacio de Iturbide Hasta junio de 2014

Desde fines de 2013 y hasta mediados del presente año, numerosos visitantes han podido apreciar la exposición “Arquitectura en México, 1900-2010”, montada en el Palacio de Iturbide, de Banamex, y curada por Fernanda Canales. Como complemento, se editó un libro en dos tomos que enriquece y amplía este nuevo acercamiento a la arquitectura producida en nuestro país a lo largo del siglo XX y la primera década del XXI. Empresa colosal que implicó revisar múltiples archivos históricos públicos y privados para armar un discurso sobre la arquitectura en la ciudad, el arte, el diseño industrial, la cultura y la sociedad en general; una visión integral donde planos urbanos y arquitectónicos, maquetas de muy buena factura, fotografías de época, dibujos, muebles y pinturas explican los periodos definidos por la curadora: 1900-1924, 1925-1939, 1940-1968, 1969-1989, 1990- 1999 y 2000-2010.

La muestra está dirigida a todo público, que en masa circula por el corredor peatonal de Madero y por cuya afluencia la exposición se amplió unos meses más. ¿Por qué el éxito?, ¿desde cuándo la arquitectura atrae a multitudes?, ¿o es por la ubicación céntrica y el acceso gratuito? Una respuesta podría apelar a las políticas de difusión cultural de la empresa anfitriona e instituciones públicas asociadas, las cuales buscaron llegar a un sector popular y amplio; mas también la exposición, en sus fotografías de gran formato, en los planos de la Ciudad de México desde la época porfiriana y en las maquetas de varios edificios emblemáticos que los dotan de otra perspectiva, brinda la oportunidad para redescubrir la ciudad y su arquitectura, tanto a legos como a especialistas.

Tanto material de calidad dispuesto a lo largo de corredores, del patio y del primer piso de ese palacio barroco, resulta abrumador y quita oportunidad alguna de descanso. Representa una decisión compleja para cualquier curador, ¿qué obra mostrar?, ¿cuál enfatizar por su importancia e impacto cultural?, ¿cómo evitar los iconos de la modernidad arquitectónica mexicana sin caer en el error de ignorar a muchos posibles? Así, la Ciudad de México vuelve a ser la protagonista por encima del resto del país, del cual apenas se observan algunas obras. En cuanto a lo contemporáneo, de los años noventa a la fecha, el sesgo resalta varias obras de un mismo autor mientras se ignoran casos como el de Juan José Santibáñez en Oaxaca, ya con una obra consolidada y sugerente desde hace algunos años en la región –por mencionar uno de varios ejemplos. En suma, un esfuerzo loable que pone a la arquitectura y a la ciudad en pasarela y al alcance de muchos, como productos culturales y sociales, tan significativos en el último siglo.

Alejandro Ochoa Vega Profesor investigador

UAM-Xochimilco

Guía Candela

Juan Ignacio del Cueto Arquine

Facultad de Arquitectura UNAM / INBA

Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos Primera

Edición, 2013

ISBN: 978-607-7784-48-7

190 pp.

Lo que Octavio Paz pensaba de la Guía Candela de Dino del Cueto 27140N1

En lengua inglesa los libros se clasifican en fiction y non fiction; así están divididas las librerías. En lengua castellana la división es más amplia. Al entrar a una librería en México o España encontramos la sección de poesía, literatura, antropología, historia, arquitectura, medicina, y un largo etcétera. En algunas los diccionarios y las guías tienen un apartado particular. Lo que antes se llamaba un prontuario es un libro abreviado en el que se narran sucesos o se orienta sobre obras notables; por tanto, las guías constituyen todo un género. Una guía es una especie de prontuario y un prontuario colinda con una guía. Podemos decir que las guías rozan, por una parte, a los diccionarios y por la otra, a los libros non fiction, específicamente a los de historia y, de entre estos, a aquellos que buscan comprender para explicar, pues las guías deben ser prácticas.

“Lo que distingue a [una guía] del diccionario no sólo es su orden, la brevedad de sus noticias, sino además su carácter cerrado”, opinaba Octavio Paz en el prólogo a Repertorio de artistas en México. En general, los diccionarios abarcan más asuntos y temas; están abiertos a nuevas voces y expresiones, son una puerta a lo desconocido a la vez que enseñan lo básico de un tema; Jorge Luis Borges pensaba incluso que los diccionarios eran infinitos. De ahí que para estar al día, nuestras enciclopedias y diccionarios tengan que revisarse de manera permanente y, llegado el momento, rehacerse. En cambio, una guía, según la reflexión de Paz, “aunque sujeta también a cambios, adiciones, mejoras”, ajustes operativos, “es mucho más estable”, pues el “principio que la inspira no es el cambio, sino la permanencia”, dado su carácter utilitario y, por la vía de dicha aspiración, la búsqueda de un canon o de una síntesis.

Las relaciones entre una guía y la historia son algo cercanas: la guía “es una historia abreviada de este o aquel asunto”. Acota Paz: “la distingue de la historia, más radicalmente aún que en el caso del diccionario, el orden en que se presentan las materias, que no es por necesidad el cronológico”, tal criterio deberá ser práctico, como el topológico, entre otros. Un libro de historia comprende, explica y da cuenta de “una sucesión en el tiempo” acerca de acontecimientos, edificios u hombres notables o comunes, pensaba Paz. Aunque hoy los teó- ricos deconstructivistas han alterado las formas de narrar la historia, puede decirse aún que existe un ciclo invariable: para entender y explicar una batalla debe entenderse previamente qué llevó a dos pueblos a enfrentarse; la sabiduría popular hispana expresa con la afirmación: “primero las narices y después los lentes”. En consecuencia, nuestro autor dilucidaba que en una guía “los acontecimientos y su explicación no aparecen por necesidad según una sucesión temporal, ni en relación entre ellos, sino aislados. Al lector le toca, si lo desea, insertar cada tema en sus circunstancias históricas”.

Por lo tanto, para el poeta la guía resulta: “[una] intersección entre el diccionario y el libro de historia, [una guía] es, simultáneamente, un punto de partida y otro de referencia. También es una visión sintética de una realidad heterogénea”, más rica y matizada.

La guía sobre la obra de Félix Candela, realizada por el doctor Juan Ignacio del Cueto Ruíz-Funes cumple con estas “definiciones y acotaciones”. No es un diccionario o una enciclopedia que reúna todos los proyectos y obras llevadas a cabo por Félix Candela; tampoco es una historia y explicación de los cascarones de concreto armado. Su intención es clara y sus límites evidentes. Las noticias que nos da y los edificios que nos presenta son, a un tiempo, breves y completos, en tanto que da la información indispensable y pertinente que un viajero, estudiante, diletante interesado o turista necesitan para orientarse. Sin embargo, contiene también informaciones nuevas. Aquí podrán encontrarse noticias sobre la polémica que Luis Barragán zanjó en relación con la solución de los vitrales en El Altillo, o minucias acerca de la pasión por la música flamenca que compartían Candela y el aparejador José Domingo Samperio. “Dos virtudes en apariencia contradictorias se conjugan entonces asimismo” en esta guía: “el rigor y la amplitud”, escribió Paz. Agregamos nosotros: también la densidad y consistencia, con la vastedad y el detallismo. Estás características combinadas en una guía hacen disfrutar, a quien la use, de la sal y pimienta de su sabio balance.

La Guía Candela de Dino del Cueto es una antología razonada; es una selección de las mejores obras del artífice de los cascarones y sus seguidores en una serie de ciudades concretas (el df, Morelos, Monterrey, San Luis Potosí y Chiapas) y en un tiempo preciso: de 1950 a 1976. Están todas las obras que “tienen que estar”, como reza la conseja, pero a condición de haber destacado por alguna razón ya sea constructiva, proyectual –como eslabón de otras obras (sin las cuales no se entenderían)–, estética, etcétera. Baste un dato: de las 900, según algunos, o 1400 obras, según otros, que Candela calculó, diseñó o en las que se vio envuelto, aquí sólo podemos encontrar a lo sumo cincuenta. El doctor Juan Ignacio del Cueto es arquitecto e historiador, condiciones sin las cuales no hubiese podido coordinar esta empresa: seleccionar los ejemplos, armar los recorridos, cuidar que coincidieran con un espacio definido, redactar la información pertinente, etcétera. No obstante, ha tenido además la discreción de acotar sus capacidades y saberes, pues presenta y explica sin juicios; él, en esta guía, valga la redundancia, guía. Así, la Guía Candela es un instrumento, una máquina, no sólo de divulgación de asuntos sabidos, sino de conocimientos rara vez exhumados. “Es un instrumento de doble precisión: es un mapa y una brújula”, como escribió Octavio Paz en el prólogo aludido, a lo cual cabe decir: es además una caja de sorpresas. Disfrútenla, y con ella, disfruten la obra de Candela. Valen la pena los viajes que sugiere, las visitas y las explicaciones de los edificios que atesora, guiados siempre por Juan Ignacio del Cueto y su nueva maquinita tan aceitada y tan precisa.

Xavier Guzmán Urbiola

La guarida del Diablo: Lectura iconográfica de la misteriosa casa de Tehuiloyoacan, Puebla

José Antonio Terán Bonilla

El Errante Editor

Primera edición, 2013

ISBN: 978-607-7911-5-1

143 pp.

El diablo en su casa…

En Cholula al diablo se le conoce como pituche, personaje que es la representación del mal, de las profundidades del abismo, de lo negro, al cual este libro de gran factura está dedicado. Por lo tanto, este no es cualquier libro sobre cualquier personaje. Aborda una construcción novohispana de culto al diablo de la que no se tenía noticia, localizada precisamente en el centro de Pvuebla, uno de los estados que han profesado el catolicismo a ultranza.

Con ayuda profesional de otros especialistas en la materia como el doctor Santiago Sebastián y el doctor José Pascual Buxó, el investigador y arquitecto José Antonio Terán analiza minuciosamente un templo del mal, cerca de la capital poblana, en el municipio de San Andrés Cholula.

La sencillez de sus elementos arquitectónicos y la simpleza de su construcción exterior –como señala el autor– permitieron que pasara desapercibida para los locales. Al parecer, la casa fue planeada minuciosamente para mantener de manera clandestina a sus visitantes, motivo que tal vez resguardó su secrecía. Es la confluencia de sus elementos al interior lo que nos convencerá de su función intencional como propaganda ideológica y de lo irredento de la propuesta de esa casa de Belcebú. En un análisis puntual Terán devela el encuentro con el simbolismo cristiano, alterado, enmendado y reproducido con sarcasmo y burla de su propio origen: al alterar las formas y partidas arquitectónicas coloniales con gran habilidad y conocimiento de causa, les proporcionaron un nuevo significado maligno.

El interior de la casa destaca por una peculiar iconografía que se conserva casi intacta, especialmente un gran mural de adobe esgrafiado. Los monos son las figuras centrales y las más audaces: muestran su pene erecto, manifestando su erótica presencia. Para subrayar el sarcasmo y la burla portan el bonete representativo de la alta jerarquía eclesiástica. Acorde a la tónica, fueron representados jocosos para sus espectadores. Del mismo estilo son los elementos que rodean estas figuras, los cuales consisten en emblemas y símbolos del cristianismo alterados en su esencia.

La casa adquiere así estatuto de documento visual, arquitectónico e histórico, paradigmático del tipo de manifestaciones anticlericales que se manifestaron en esas zonas de alta influencia e injerencia católica. El libro es excepcional, porque aun cuando se tenía noticia de la existencia de este tipo de construcciones, pocas sobrevivieron a los años y a la destrucción. Es pues la aportación de José Antonio Terán reconocer que los monumentos arquitectónicos son una rica fuente documental para la historia, un vestigio del pasado que es necesario saber leer. De esta manera, clara y concisa, es como logra el autor conocer una parte fundamental y poco usual de ese mundo maniqueo y clandestino de nuestra historia colonial.

Rebeca Monroy Nasr

La imagen corpórea Imaginación e imaginario en la arquitectura

Juhani Pallasmaa

Editorial Gustavo Gili

Primera edición, 2014

ISBN: 9788425226250

186 pp.

Juhani Pallasmaa una vez más nos seduce en un discurso, al poner en su lugar al cuerpo como valuador espacial. La imagen corpórea es una guía para entender y vivir la experiencia especializada, materializada y multisensorial de la arquitectura. Es producto de una investigación realizada por alrededor de quince años sobre el papel de los sentidos, la corporeidad y la imaginación en la forma de percibir el arte y la arquitectura.

Comienza explicando el papel de la imagen y la imaginación en la cultura contemporánea. Define éstos como los cimientos de la condición humana y vehículos esenciales de percepción, pensamiento, lenguaje y memoria. Critica la civilización de lo instantáneo que se asfixia a sí misma con imágenes e información proporcionando un conocimiento fragmentado y discontinuo.

En el segundo capítulo presenta observaciones sobre la represión de la imagen en las teorías lingüísticas y filosóficas dominantes en occidente. Defiende que los modelos mentales corporales tienen conocimiento y que somos auténticos partícipes del mundo y no meros observadores, como lo había ya planteado en sus publicaciones anteriores.

En el tercer capítulo analiza las múltiples caras de la imagen y su papel en el mundo donde domina o sustituye a la realidad. Menciona que el concepto de realidad nunca había sido tan ambiguo ni había estado tan falto de fundamentos como ahora, y que hoy en día incluso hay que especificar de cuál realidad estamos hablando, dado que los mundos virtuales son objetos de nuestra identidad y empatía. En el cuarto capítulo disecciona la anatomía de la imagen, su condición dual, su historicidad mental y su relación con el tiempo y los conceptos de belleza. Habla de los dominios de la arquitectura como estructura utilitaria e ideal estético simbólico, así como de las diferencias entre el tiempo detenido vertical del imaginario y el fluir horizontal de la vida cotidiana.

En los últimos dos capítulos habla en específico del imaginario arquitectónico y de la crisis de la arquitectura de la imagen, explicando que con la imprenta la arquitectura cedió su estatus de principal medio cultural a los nuevos medios y que éstos han evolucionado provocando un descuido por completo de la base existencial y de los objetivos fundamentales del arte de construir. Se trata de un mundo arquitectónico alienado, sin gravedad o materialidad, hapticidad o compasión. El autor identifica esta crisis y sugiere modos de hacer para que la arquitectura arraigue de nuevo en su terreno existencial. Señala que ésta debe defender la autenticidad y la autonomía de la experiencia humana. Dice que la tarea ética de la arquitectura consiste en proporcionar una piedra de toque de realidad.

Es un libro fundamental para la teoría y la práctica de la arquitectura ya que como disciplina que nace directamente de las actividades humanas y está intencionadamente al servicio de las necesidades prácticas de la vida, debe tener en cuenta los principios existenciales de su arte y de sus usuarios.

Athenea Papacostas Villegas

Reseñas de Libros

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Fecha de la última modificación: 21 de Septiembre de 2020.

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Last modification: September 21, 2020

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