LA FÓRMULA DE ANDRÉS LHIMA

Por José Manuel Márquez Corona

2 8 A R Q U I T E C T U R A, C I U D A D Y O S C U R I D A DAutores
EditorialCristina López Uribe
I N V E S T I G A C I Ó N 
Los hilvanes del sastre Sistemas de techos altos en la arquitectura de Amancio WilliamsLuis Müller
Caracterización de la noche metropolitana. El espectáculo de la luz eléctrica a finales del siglo xixDavid Caralt
La noche y la Ciudad de MéxicoAlejandra Contreras Padilla
Ciudad paisaje: Naturaleza y regeneración urbana en las ciudades americanasJuan
Juan Luis de las Rivas Sanz
Miró Sardá
La arquitectura de los cinemas de circuitos británicos en los años treinta: una mirada a través de las investigaciones de Allen EylesAndrés Ávila Gómez
Museo moderno frente a Museo contemporáneoÁngela Baldellou Plaza
En torno a Los Manantiales: la reconciliación con el territorio lacustre en XochimilcoAlejandro
Marisol Montserrat Nuñez Alfaro
González Pacheco
La casa de un hombre es su castillo: fortificaciones domésticasA. Roger Ekirch
E N S A Y O 
As the dawn draws ever nearerJoachim Schlör
El espacio del curador. Espacio para exposición en Stampa, SuizaDavid Haber
R E S E Ñ A S 
Edificio de la licenciatura en ciencia forense ciudad universitariaFernando Tepichín Jasso
El hombre de la multitudEdgar Allan Poe
La fórmula de Andrés lhimaJosé Manuel Márquez Corona
Attolini: Casa GálvezCaribde
Sara Grecia Palacios Pérez
Martínez Martínez
De Concursos y TamalesGonzalo Mendoza Morfín
Reseñas de librosSebastián Rivera Tiol
Sara Martínez Martínez
Marcos Mazari Hiriart
  
  

Bancos Chamán, parte de la exposición “Raíces, paráfrasis contemporánea”. Fotografías: Alfonso González

De un tiempo a acá un rumor proveniente del cidi (Centro de Investigaciones de Diseño Industrial) se ha ido propagando por los pasillos de la Facultad de Arquitectura de la unam… una joven revelación que pareciera haber descubierto la fórmula para ganar cualquier concurso en que participe y vender cualquier producto donde lo desee.

Andrés Lhima Hernández, alumno de la carrera de Diseño Industrial, a sus 29 años de edad cuenta con un sillón Fidencio a la venta en la moma Store de Nueva York y moma Store de Tokio, así como un Luchador destapador de la marca Kikkerland, que se vende en conocidas tiendas de nuestro país. Además es poseedor del Premio Nacional de Diseño en Acero Inoxidable, por mencionar algunos de sus logros.

Bancos Velo, diseñado para conmemorar el cuarenta aniversario de la carrera de diseño industrial en la unam. Fotografía: Alfonso González

Sillón Fidencio, seleccionado en 2012 por la tienda MoMA en el evento Destination México. Fotografía Tania Vázquez

Bebedor Penca, ganador del concurso Bebedero para espacios exteriores de la UNAM, 2011. Fotografía: Alfonso González

Durante el último mes ha sido un personaje aludido en el ámbito del diseño: “el ganador de Alessi in Love”, “uno de los ganadores del concurso Kikkerland 2014″. Aunque se escuchan frases, cada vez que preguntaba de quién se trataba, las respuestas coincidían en que nadie tenía claro sobre a quién se referían realmente.

Según sus palabras, su éxito comenzó con una inquietud que se tornó en necesidad; la necesidad de llevar a cabo sus proyectos más allá del ámbito académico. A propósito del sillón Fidencio, cuenta que él jamás esperó la fortuna que tendría uno de sus primeros proyectos en la carrera de Diseño Industrial. Este proyecto comenzó en las aulas, financiado por él mismo mediante la venta de dulces para reunir fondos con los cuales adquirir los materiales que por casi dos años estuvo cambiando.

Luchador destapador, en colaboración con Francesca Dalla Benetta. Primer lugar en el concurso Desarrollando Talento Mexicano organizado por Kikkerland Design, Ariel Rojo, Gava Design, UNAM, 2011. Fotografía FDB

En algún punto tuvo que tomar una clase optativa llamada Serie Zero, en la cual su maestro Luis Equihua impulsó la venta del sillón en la tienda del MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo); allí se vendió muy bien y atrajo la mirada de distintas personas, del moma específicamente. Poco tiempo después logró concretar estos inicios. Tras pasar por una serie de filtros, a lo largo de un año consiguió mandar 20 sillones a cada una de las tiendas.

Me salí de la escuela dos años. Durante ese tiempo estuve trabajando y tras una charla con mi jefe volví para entrar al cidi –aunque nunca fue mi in- tensión entrar a esta carrera. Mi primera opción fue Diseño y Comunicación Visual, la segunda, Diseño Industrial. Durante el tiempo en que estuvo fuera de la es cuela presentó en dos ocasiones el examen para ingresar a la carrera de la fad, antes enap. Por fortuna –a mi parecer– no se quedó en ninguno de sus intentos.

A diferencia de sus compañeros, desde un principio su intención fue entrar al cidi. Pensaba que él tendría que poner tres veces más empeño si pretendía lograr algo en la carrera. Nunca tuvo el perfil común, siempre tendió a sacar adelante sus proyectos, aun por encima de sus clases. Siempre conté con el apoyo de muchas personas. Es común en el medio que un nombre sea el que sobresale pero nunca fui sólo yo, mi papá y mi mamá siempre han estado detrás de mí.

En muchas ocasiones se quedó a dormir en el taller de moldería para poder avanzar en sus proyectos; algunas veces Charly, el encargado del laboratorio de metalmecánica, al llegar a la mañana siguiente y verlo agotado, desvelado por una larga noche de trabajo, no dudaba en invitarle el desayuno o un café. Entonces ya estaba un poco alejado del plan de estudios que proponía la carrera y se apegaba al plan de estudios que él mismo había establecido. Para Andrés, el cidi, las personas que lo conforman, la Facultad de Arquitectura y cu forman parte fundamental de su formación y de su vida, son los elementos indispensables para todos los éxitos que ha conseguido hasta el momento.

Set de cubiertas Tulipán, en colaboración con David Alvarado. Ganador al mejor diseño por votación en el Dutch Design Competition, 2014

Pabellón ¡Qué bonito! En colaboración con David Alvarado y Alí Silva Parte del proyecto Imaginar la ciudad de la revista Código, 2013

Andrés, al desenvolverse hoy en día en un ámbito internacional, tiene una idea mucho más real de lo que es la presencia del diseño mexicano en el mundo y la complejidad de su competencia.

Mi opinión es subjetiva, dado mi nivel cultural, socioeconómico y académico. No sé cómo nos vean afuera, pero ahora que fui a Italia me pude dar cuenta de que nos estamos organizando, el diseño mexicano se está organizando bastante bien, está creciendo en muchos aspectos, no sólo la parte de diseñadores, de colectivos, de estudios, sino también en la parte de la difusión, la parte de las exposiciones, de los eventos. Siento que el diseño mexicano está creciendo mucho.

Piensa que no debemos compararnos con otros países, pues nuestras condiciones y determinantes son diferentes a las del resto del mundo; no siempre se tiene que hacer luchadores o usar malla de bolsa para ser mexicano, pero es importante utilizar los recursos de nuestro contexto. “Siempre que he tenido que desarrollar una propuesta comienzo por hacerlo en papel y lápiz, modelando en plastilina y posteriormente en algún software el modelado en 3D”.

La marca Alessi es un referente en la escuela por sus diseños; desde el primer momento en que se supo que lanzaba un concurso llamado Alessi in Love se hizo un revuelo, remarcado porque era a escala mundial. Con poco tiempo, Lhima desarrolló un par de bocetos y algunos prototipos y decidió participar. Con la ayuda de un amigo –David Alvarado– también desarrolló modelos en 3d. “Tenía que echar toda la carne al asador pues era una oportunidad única, no habría Alessi in Love 2015 como no lo hubo en 2013”. Una de las cosas que aprendió al concursar fue investigar sobre los proyectos y productos que hace la marca, qué plásticos usa y los procesos de producción que la distingue de otras empresas. “Contemplando elementos como éstos tendrás mayor oportunidad de obtener un buen resultado, los materiales y los colores”. En diciembre se entregaron las propuestas. Meses después recibió un correo donde se le informaba que la suya estaba entre las mejores veinte, pero jamás se le informó que era la mejor. Había sido seleccionado de entre 1184 propuestas de 132 países. Fue hasta que estuvo en Italia que le informaron que de los ocho mejores su propuesta era la número uno. “Se comunicaron conmigo y me preguntaron si podía ir, porque yo pagué el vuelo, aún le debo todo su aguinaldo a mi mamá”.

Durante su estancia en Italia se topó con la convocatoria abierta a todo el mundo del concurso Kikkerland, “era viernes y yo estaba en Venecia, estaba lloviendo muchísimo; entonces casi no salía a caminar y fue ahí que empecé a darle”. Comenzó a hacer algunos bocetos que no fueran tan complicados, con materiales y colores que usara Kikkerland y terminó por enviar su tulipán; tiempo después recibió la notificación que lo situaba entre los 14 finalistas. Hubo dos mane-ras de calificar estos proyectos, una online y otra mediante una exhibición en el Museum of Arts and Design de Nueva York del 1 al 20 de abril, en donde el producto con más votos del público sería el ganador. Lhima obtuvo el triunfo por esta segunda vía.

Azucarera “Mamá Canguro” en colaboración con David Alvarado, primer lugar del concurso “Alessi in Love”, 2014

Me hablaron el jueves santo, yo estaba haciendo la empanada de cuaresma, y pues me dijeron que como estaba en el top, top, top de los catorce, me querían invitar a Washington dc, para la premiación. Me preguntaron cómo me había enterado del concurso –en más de cuatro ocasiones esa misma noche– y fue entonces que me di cuenta de que a pesar de estar abierta al público, en general era más para un público holandés.

Después vino la celebración y convivencia con la gente de Holanda. Cabe mencionar que esto sucedió apenas hace dos semanas.

Ya tenía la experiencia de trabajar con Kikkerland, gracias a los Luchadores, pero era necesario volver a alzar la mano y hacerse presente con más experiencia como diseñador. “También me encontré con gente de Kikkerland que ya conocía y eso siempre es agradable pues nunca creí volver a encontrarlos.”

En un futuro cercano él se ve con una página web donde poder promocionarse e informar a interesa-dos para asegurar el trabajo, generar más proyectos sin que él sea el único inversor y seguir arriesgándose, sin importar si se gana o se pierde. ¿Tiene alguna fórmula? Después de tener la oportunidad de charlar por un buen rato con él, creo que la respuesta es sí. La fórmula es: buscar las oportunidades, en ocasiones generarlas, aprovecharlas y arriesgar para seguir produciendo las cosas que uno hace.

Martillo Pájaro carpintero. Segundo lugar, Premio Nacional en Acero Inoxidable, 2011. Fotografías: Rafael Mayani y Zian Fanti

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Last modification: September 21, 2020

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