Hemos decidido no morir

Reseña de la revista Archenemy

Samantha Olivier Albarca Vindas

45 ARCHIVOS DE ARQUITECTURAAutores
EditorialCristina López Uribe
I N V E S T I G A C I Ó N 
The Role of Archives in the Graphic Restitution of Monuments: The Case of the Roman Bridge over the Ofanto River near Canosa di Puglia, ItalyGermano Germanò
Notes from an Archiving Project: Building the Private Archive of an Architect in TurkeySelda Bancı
El archivo como obra total. Amancio Williams y la construcción de su memoriaLuis Müller
¿Hacia una dispersión de archivos arquitectónicos?Sergio M. Figuereido
Cuidar en el archivo de arquitectura: una subversión matrísticaLuz Marie Rodríguez López
El legado de George y Geraldine Andrews para México en los Alexander Architectural Archives de AustinLaura Gilabert Sansalvador
Mónica Cejudo Collera
El archivo y la biblioteca: una provocación para otra historia de la arquitectura del siglo XIXM. Fernanda Barrera Rubio Hernández
Archival Impression: (Re)Collecting Gordon Matta-ClarkMarcelo López-Dinardi
E N S A Y O 
Margot's Dilemma: Exit Through the Back DoorTania Tovar Torres
El archivo jovenGuadalupe E. Luna Rodríguez
Patrimonio documental: memoria y futuro del Archivo de Arquitectos MexicanosLourdes Cruz González Franco
Elisa Drago Quaglia
María Eugenia Hernández Sánchez
Le Centre d’archives d’architecture du XXe siècle de la Cité de l’architecture et du patrimoine. Entrevista a David Peyceré Director del Centre d’archives d’architecture du XXe siècleAndrés Ávila Gómez
R E S E Ñ A S 
En torno a la exposición L'art du chantier. Construire et démolir du XVIe au XXIe siècleAndrés Ávila Gómez
Reseña de la exposición: Unterm RadarMichael Andrés Forrero Parra
Reseñas de librosCamilo Alejandro Moreno Iregui
Pamela Caparroso Gutiérrez
Lilián Martínez Villazón Robledo
  
  
Primero coloque su mano a la altura de su cara. Asegúrese de que la palma y todas sus líneas premonitorias estén ahí, frente a sus ojos. Va usted muy bien. Ahora, es necesario recordar el nombre de todos los dedos de la mano, no será sencillo, pues esta nomenclatura la aprendió por ahí de los siete años de edad y no se usa muy a menudo, pero es indispensable recordarla para esta dinámica. Ok. Sin perder de vista su palma abierta, vaya llevando los dedos hacia el centro de la misma en el específico orden que se le indica: primero el meñique. Ahora el anular. Ya casi. Ahora el índice. Y por último, el pulgar. Ahí lo tiene: el corazón erguido, orgulloso, contundente, inconfundible. Está usted ante un concepto universal e inequívoco que, materializado en arquitectura, es la portada del primer número de la revista española Archienemy.

Encontré la revista del .I. en una portada en el estante de novedades de la biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la unam en el 2017. Según describen en su página web, Archienemy es una publicación bianual, bilingüe (español e inglés), únicamente física, y dedicada a la arquitectura y a la opinión. Hasta el momento existe un primer y único número publicado en el 2016, pero que fue presentado en México hasta el 6 de abril del 2017 en la librería Exit (Río Pánuco 138, colonia Cuauhtémoc, Ciudad de México).

Los textos de este número están dedicados a delinear descontentos. Parece haber sido prioritario para el colectivo editorial alcanzar aquí una claridad absoluta en cuanto a su postura crítica, que embiste no sólo a la arquitectura como profesión y gremio, sino a la sociedad y su funcionamiento, a la política y sus alcances destructivos, a la academia como mano prolongada del poder, a los medios de comunicación como padrotes del absurdo y del consumismo, pero principalmente al conflicto del todo. En la página 102 de Archienemy 1 afirman: “nuestro sueño sería que estos medios de comunicación dejasen de ser neutrales y objetivos y políticamente correctos para que comenzaran a ser consecuentes con la responsabilidad político-económico-social que conlleva tener el poder de la comunicación de información.”

La publicación presenta un panorama sombrío desde el inicio y continúa en este tono, internándose en la oscuridad visceral del tras bambalinas social y arquitectónico. Pese a que resultaría fácil etiquetarla como un muro de los lamentos para arquitectos, el objetivo del colectivo Archienemy es otro: hacer algo al respecto. La revista en sí, como proyecto y objeto existentes, es un esfuerzo de alta calidad en contra de la comunicación vacía y de la usual carencia de postura y pensamiento de las revistas comerciales. También entre los artículos hay algunas salidas. Michel Collon menciona su proyecto colectivo Investig’Action; Eduardo Aguirre invita a considerar la posibilidad de una arquitectura liberada del exhibicionismo en medios que favorezca la calidad de la arquitectura hecha hoy en día; José Antonio Tormo muestra un poco de luz al ver la condición obrera actual en la que nos encontramos las masas de arquitectos como una ventaja de la época actual “porque tenemos menos que perder que los arquitectos de antaño;” y por último se establece un primer manifiesto Archienemy, que amenaza con seguir nutriéndose en futuras ediciones y culmina con la aventurada propuesta de que el lector/arquitecto firme una promesa de rechazar toda publicación de fotos, planos, maquetas, previsualizaciones digitales de los proyectos, detalles constructivos, etcétera, en cualquier medio de comunicación (por favor, no se tome a mal esta propuesta escandalosa sin antes leer la revista).

Archienemy abre su convocatoria a estudiantes en igualdad de condiciones frente a otros colaboradores. Éste es un punto en común con la revista Bitácora Arquitectura, sin embargo en Archienemy esta característica adquiere un timbre estridente por la punzante crítica estudiantil hacia la academia. A su lado se incluyen colaboraciones de reconocidos investigadores como Nikos A. Salingueros, matémático, físico y teórico de la arquitectura y del urbanismo, quien ha colaborado antes en algunos proyectos académicos en México, en el Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro, específicamente.

Los textos en general son bastante cortos y de fácil digestión. Muchos retoman conceptos traspapelados en teorías alternas escondidas bajo la alfombra de la oficialidad, o acuñados ahí mismo en los artículos; o tal vez en noches de reflexión e ira, o en años de investigación: “sectarismo universitario,” “miopía arquitectónica,” “fundamentalismo geométrico,” “biofilia,” “existentes inauténticos obedientes,” “arquitectura no comunicativa,” “porno arquitectónico” son algunos especímenes.

Hay menciones a Tomás Moro, Eduardo Galeano, Platón, Einstein, Tomás Campanella, Foucault, y otros que poco se leen en el ensimismamiento de las revistas convencionales de arquitectura. A veces quedan debiendo algunas referencias bibliográficas, lo cual puede ser molesto, más que por el error de estilo, por la sed que puede dejar en algún lector ganoso de seguir indagando en bibliografía directa o más densa.

En la página 66 se encuentra un ensayo histórico que da gusto leer, aunque resulta algo fuera de tono con respecto a los demás. Esto no es malo, por el contrario, le brinda variedad al contenido y le ayuda a no transformarse en solamente una válvula de escape de los arquitectos inconformes. Tampoco creo que haya nada de malo con los arquitectos inconformes. Es justo lo que defiendo, pero ¿qué le vamos a hacer?, la frase suena negativa aunque no lo sea.

La “carnita” de este número es el proyecto del Pabellón Internacional de la Arquitectura en Zurich, Suiza: un monumento satírico a la vorágine actual de la demagogia, de las estéticas impuestas, de la corrupción mundial y local, y de la arquitectura políticamente correcta. Recomiendo leerlo y analizarlo con gusto y paciencia (planos, renders y detalles incluidos), se nota que lo han hecho con mucho amor.

¿En qué se parecen los arquitectos actuales a Suiza? ¿Qué tiene que ver la jubilación con la arquitectura? ¿Cómo se estructuraban las ciudades míticas? Puede parecer que nada de esto tiene mucha importancia o relación, pero no es así. La acción de tratar temas fundamentales desde la perspectiva de la arquitectura y desde otras al mismo tiempo, el abrir la ostra de las dudas que muchos hemos tenido aún sin externarlo es un acto vital. Archienemy destapa formalmente la discusión del arquitecto actual en sociedad, y la proyecta con el alcance de una revista impresa, bilingüe y de circulación internacional. Tal vez no sean los dueños de la verdad (¿quién lo es?), pero dan puntos de vista que se pueden tomar en cuenta, con los que se puede congeniar o no, pero que ayudan formar una ética producto de la discusión, no de la imposición o de la repetición.

Próximamente se podría esperar un contenido más diverso, aunque siempre desde un punto de vista crítico y con espacio para voces poco sonadas. Anuncian un siguiente número dedicado al conflicto árabe-israelí.

Al principio dije que se trataba de una publicación bianual, con un solo número publicado en el 2016. ¿Qué ha sucedido con la revista Archienemy? Sus redes sociales inexistentes no daban explicación alguna, así que yo misma he escrito a la revista esperando saber de su paradero, saber si fue un espejismo como esos que los viajeros del desierto tienen en los relatos místicos, cuando imaginan oasis abundantes y húmedos que luego se desvanecen en arena y más arena. Pero tengo buenas noticias, caminantes: después de varios días de espera tengo la confirmación de que siguen trabajando en su próximo número, cuya fecha de salida la sabremos hasta que sea el momento de saberlo.

 

¡Salud por el antípoda! ¡Por el antihéroe! ¡Por el archienemigo!

Tuvimos el placer de platicar con la dueña de la casa, la señora Guajardo, quien encomendó, junto con su esposo, el proyecto de la casa para ellos y sus cuatro hijas a los arquitectos Gutiérrez y Gosselín. En un principio, la pareja buscaba comprar una casa ya construida. Originalmente se habían decidido por una en la calle Cráter, de los mismos arquitectos, localizada cerca de lo que actualmente es la zona comercial; después de un tiempo decidieron, junto con el arquitecto Gutiérrez, que lo más conveniente era diseñar y construir una casa que se adecuara totalmente a sus necesidades. Para el diseño, los arquitectos los llevaron a visitar otras de sus obras dentro de Jardines del Pedregal, para enseñarles el estilo tan distintivo que habían desarrollado en las casas de la zona y que los Guajardo pudieran escoger lo que les agradara para su casa.
El arquitecto Gutiérrez consiguió un terreno de 1 750 m2, el cual abarcaba un lote y medio localizado en la calle Crestón. La señora Guajardo nos contó que tenía, como todos los terrenos del Pedregal, una superficie rocosa. Debido a uno de los requerimientos de la pareja, el terreno se allanó, ya que para el señor Guajardo era muy importante tener un jardín que se pudiera vivir, que tuviera una mayor jerarquía y no fuera sólo un elemento decorativo, como frecuentemente pasaba en muchas casas del Pedregal. Para nivelar el terreno se consiguieron varios camiones de la tierra que se estaba excavando para la construcción del Periférico, lo que abarató los costos. El jardín no sólo tuvo una marcada jerarquía en el diseño del proyecto, sino que también una gran importancia en la vida de la familia, ya que en él se llevaron a cabo diferentes eventos familiares a lo largo de los años, como las fiestas infantiles –de las cuatro hijas y después de los nietos–, las bodas, las primeras comuniones, entre otros, además de los juegos cotidianos de los niños y los vecinos de la calle. Así se puede ver cómo el jardín no sólo tiene una importancia en el diseño, sino también en los acontecimientos cotidianos que pasan a ser parte de la vida del mismo espacio.

En el diseño de la casa se puede percibir el conocimiento de la arquitectura de Richard Neutra. La casa se sitúa en el costado norte del terreno, lo que bloquea dicha orientación y crea una fachada prácticamente ciega que da a la calle, mientras que permite una fachada de cristal hacia el sur, lo cual hace que la temperatura de los espacios sea agradable. Se tiene una planta en forma de L, que logra que las vistas de la casa se dirijan hacia el espléndido jardín. La planta se conforma de una estancia-comedor, sala de televisión, cocina, desayunador, tres recámaras (dos para las cuatro hijas, que por parejas comparten recámara), cada una con su baño y vestidor propios, y una principal para la pareja (igualmente con baño y vestidor), dormitorio de servicio y cochera para dos autos, todo en una sola planta y con un to-tal de 400 m2 de construcción. En la distribución de los espacios del lado corto de la L se ubicaron las áreas públicas: el comedor y la sala. La cocina, el patio y el cuarto de servicio se localizan en el codo de la L. En la parte larga se encuentra la sala de televisión, como transición entre la zona privada y la pública. Posteriormente están las dos habitaciones de las hijas y, al fondo de la casa, la recámara principal. Entre la sucesión de espacios se integraron patios que permiten tener iluminación y ventilación en puntos claves, como en el pasillo que comunica las recámaras. De la misma forma, se le da una vista al desayunador y al acceso de la cocina, el cual se encuentra frente a la entrada principal de la casa. Dicho remate visual se solucionó con el patio a mano izquierda y una pérgola que permite la iluminación cenital del vestíbulo de acceso; en continuidad con el ritmo de la pérgola hay una serie de huellas de madera sobrepuestas en una cama de piedra bola, lo que nos da una visual agradable al momento de entrar a la casa.

Hablando de la tectónica de los espacios y del cuidado de los detalles, se puede observar que la fachada principal hacia la calle es prácticamente una fachada ciega, pero se crea un aparente vacío entre la losa y el muro, el cual se une con un vidrio a hueso que deja entrar una iluminación muy sutil en el área de estar y da ligereza a la fachada. También podemos ver cómo se alude a la arquitectura de Neutra con la prolongación de las vigas hacia el jardín, lo cual crea unos tentáculos que hacen la conexión entre arquitectura y naturaleza. Debido a la transparencia de la fachada que da hacia el jardín y la disposición de los espacios, los baños de las habitaciones de las hijas daban hacia dicha fachada; los arquitectos solucionaron este problema al colocar en un segundo plano tres muros flotados que crean un pequeño patio, el cual comunica ambos baños y permite que se tenga una iluminación y ventilación naturales; al mismo tiempo, este segundo plano brinda un movimiento distintivo en la fachada y se crea un espacio exterior íntimo para los baños con cristal de piso a techo. Otros detalles que se observan en la casa son las guías que se colocaron en los pisos y cómo éstas coinciden con las de los muros; sin importar si hay un cambio de material o volumen, éstas siempre se respetan.

En el diseño de la casa hubo una gran interacción entre los arquitectos y el señor Guajardo, lo que dio como resultado que el diseño cumpliera las demandas y los deseos de sus habitantes, incluso no sólo sus inquietudes del momento, ya que también se tuvo una visión a futuro. Se consideró que si en algún momento la pareja llegara a tener un hijo más, había el espacio necesario para construir un cuarto adicional; también la amplitud de las circulaciones se decidió al tomar en cuenta que, de necesitarse una silla de ruedas, ésta pudiera circular dentro de la casa sin ningún problema.

Una casa se compone simplemente de muros, losas y espacios vacíos; sin las personas que la habitan, ésta es simplemente una casa, pero cuando se le agrega el elemento del habitante, se convierte en un hogar. Esto es de suma importancia para el carácter de la arquitectura, el cual no sólo se obtiene con el diseño de los espacios, también se lo da la familia que los vive cotidianamente. En este caso específico se puede ver cómo el usuario hace uso de los espacios no sólo al vivir ahí, también cuando se los apropia y dispone los arreglos que quiere en los muros.

El ejemplo más claro de lo anterior, es un pequeño poema que los abuelos decidieron colgar en la sala de televisión, escrito por uno de los nietos de la pareja, en el cual se lee: “casa de los abuelos también es una casa, que sin los abuelos, sería sólo una casa.”

María Fernanda Duarte Sánchez
Estudiante de la Licenciatura en Arquitectura

Facultad de Arquitectura

Universidad Nacional Autónoma de México

ferdu_0193@hotmail.com

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Last modification: September 21, 2020

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