Editorial

Le noir a des possibilités, insoupçonnées
et, attentif à ce que j’ignore,
je vais à leur rencontre

El negro tiene posibilidades
insospechadas y, atento a lo que ignoro,
voy a su encuentro

Pierre Soulages

Indagar sobre la oscuridad nos obliga a poner atención a la mitad de nuestra existencia que solemos pasar por alto. Estamos dormidos, o aturdidos en un mundo de iluminación artificial que intenta recrear la luz del día, la mayor parte de este tiempo en el que nuestro mundo experimenta miles de variaciones climáticas, cromáticas y físicas. Gran parte de las investigaciones, no sólo sobre nuestras ciudades, nuestra arquitectura y nuestro paisaje, sino sobre otras ciencias del conocimiento, se centran en el mundo experimentado de día, bajo la luz del sol. Pensamos que conocer algo es verlo a la luz, que lo que no podemos ver no lo podemos conocer. Le Corbusier dijo a principio de los años veinte: “la arquitectura es el sabio juego, correcto y magnífico de los volumenes bajo la luz”, podríamos entender entonces que de noche no hay arquitectura, o que en un mundo sin iluminación artificial, la arquitectura dependería de la luz de la luna para existir, pero entonces desaparecería en las noches sin luna.

Algo sucede de noche que cambia completamente la percepción que tenemos de las cosas; la transparencia de la arquitectura moderna, en este mundo de luz eléctrica pierde sus características al adquirir la contraria: se vuelve brillante. Lo reflejante se hace transparente. Un edificio de muchos detalles volumétricos se convierte en plano. Los edificios altos escapan de nuestra vista entre las sombras. Las calles se iluminan y se ven con mayor claridad los pavimentos, las texturas.

Cuando la historia se ha encargado de la noche y de la oscuridad, generalmente lo ha hecho desde el punto de vista de la iluminación, del progresivo logro de iluminar las ciudades, sinónimo de progreso. Pocos han sido los que han hecho la historia desde el punto de vista de la oscuridad, desde la forma en la que los hombres se han enfrentado a la noche, de su relación con un evento con una importancia cosmológica real.

La noche y la oscuridad han sido asociadas por el hombre -de forma natural- con sensaciones negativas como inseguridad y temor, sobre todo el más grande de todos: el miedo a lo desconocido. Cualquier cosa podía suceder de noche; es el territorio donde viven todos los monstruos y los terrores de nuestros antepasados, y donde hacen su aparición los magos y brujos que protegen contra los entes que son inmateriales -porque no los podemos ver. Estas afirmaciones, que pueden parecer antiguas para nosotros, siguen siendo vigentes. En la actualidad seguimos asociando la luz nocturna con la seguridad, cuando las evidencias muestran que durante la noche ocurren muchos menos crímenes.

Pero hay un encanto en la oscuridad que estimula nuestros sentidos. Escritores como Baudelaire y Poe nos han enseñado en sus múltiples sutilezas este goce por el misterio, la fascinación en el riesgo que acompaña la oscuridad en sus múltiples matices, experimentada en un pase urbano nocturno. Todavía podemos vivir estas experiencias, a pesar de que cada vez más la intención es iluminar nuestras ciudades, como si fuera de día. Como lo explica Fernando González Gortázar: “hemos perdido la noche, la hemos perdido, no podemos disfrutarla, se ha vuelto el espacio del miedo; esto es para llorar. Y muchas autoridades, a veces por simple mojigatería que hace que la vean ‘pecaminosa’, combaten la vida nocturna, sin entender que la mejor forma de tener una noche segura es teniendo una noche usada, disfrutada, activa, concurrida.”

En un sentido metafórico el tema propuesto también podría servir como pretexto para desvelar lo oculto, estudiar las cosas en la profundidad de la oscuridad en la que se han mantenido, entendiéndolas ahí, sin sacarlas a la luz e introducirlas a una explicación clara y luminosa, en su escondite oscuro y fascinante.

Cristina López Uribe

2 8 A R Q U I T E C T U R A, C I U D A D Y O S C U R I D A DAutores
EditorialCristina López Uribe
I N V E S T I G A C I Ó N 
Los hilvanes del sastre Sistemas de techos altos en la arquitectura de Amancio WilliamsLuis Müller
Caracterización de la noche metropolitana. El espectáculo de la luz eléctrica a finales del siglo xixDavid Caralt
La noche y la Ciudad de MéxicoAlejandra Contreras Padilla
Ciudad paisaje: Naturaleza y regeneración urbana en las ciudades americanasJuan
Juan Luis de las Rivas Sanz
Miró Sardá
La arquitectura de los cinemas de circuitos británicos en los años treinta: una mirada a través de las investigaciones de Allen EylesAndrés Ávila Gómez
Museo moderno frente a Museo contemporáneoÁngela Baldellou Plaza
En torno a Los Manantiales: la reconciliación con el territorio lacustre en XochimilcoAlejandro
Marisol Montserrat Nuñez Alfaro
González Pacheco
La casa de un hombre es su castillo: fortificaciones domésticasA. Roger Ekirch
E N S A Y O 
As the dawn draws ever nearerJoachim Schlör
El espacio del curador. Espacio para exposición en Stampa, SuizaDavid Haber
R E S E Ñ A S 
Edificio de la licenciatura en ciencia forense ciudad universitariaFernando Tepichín Jasso
El hombre de la multitudEdgar Allan Poe
La fórmula de Andrés lhimaJosé Manuel Márquez Corona
Attolini: Casa GálvezCaribde
Sara Grecia Palacios Pérez
Martínez Martínez
De Concursos y TamalesGonzalo Mendoza Morfín
Reseñas de librosSebastián Rivera Tiol
Sara Martínez Martínez
Marcos Mazari Hiriart
  
  

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Fecha de la última modificación: 21 de Septiembre de 2020.

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Last modification: September 21, 2020

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