Culturas materiales: artesanía, complejidad e intuición

Marcela Delgado / Adam Marcus / Diego Ricalde / Elena Tudela / Sandra Vivanco

 

Estudiantes:

Adrián Acevedo Mansour, Alberto Aguilar Nava, Magdalena Bravo Paz, Marco Esteban Carrillo Mena, María Andrea Contreras del Valle, Luis Iván Cruz Ríos, Natalia Elizondo Lozada, Daniela M. Granillo Espinoza, Viviani Isnata, Baowen Jiang, Jenny Lei, Levan Maghlakelidze, Hugo Mejía Ávila, Andrés Millan Careaga, Tatiana Miranda Juárez, Juan Carlos Morales Figueroa, Soracha Naing, Priscila Orozco Barajas, Yeji Park, Ronak Patel, Petra Pekarová, Pedro Pham, Jimena Piña, Diego Portilla Meléndez, Miguel Angel Rosas Lozada, Luisa María Ríos Gardea, Carlos Edgardo Serrano, Mateo Torres Sánchez, Xóchitl Urbina Meléndez, Cera Yeo

DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.14058901p.2019.41.70672

Material Cultures: Craft, Complexity and Intuition

Marcela Delgado / Adam Marcus / Diego Ricalde / Elena Tudela / Sandra Vivanco

 

Students:

Adrián Acevedo Mansour, Alberto Aguilar Nava, Magdalena Bravo Paz, Marco Esteban Carrillo Mena, María Andrea Contreras del Valle, Luis Iván Cruz Ríos, Natalia Elizondo Lozada, Daniela M. Granillo Espinoza, Viviani Isnata, Baowen Jiang, Jenny Lei, Levan Maghlakelidze, Hugo Mejía Ávila, Andrés Millan Careaga, Tatiana Miranda Juárez, Juan Carlos Morales Figueroa, Soracha Naing, Priscila Orozco Barajas, Yeji Park, Ronak Patel, Petra Pekarová, Pedro Pham, Jimena Piña, Diego Portilla Meléndez, Miguel Angel Rosas Lozada, Luisa María Ríos Gardea, Carlos Edgardo Serrano, Mateo Torres Sánchez, Xóchitl Urbina Meléndez, Cera Yeo

DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.14058901p.2019.41.70672

45 ARCHIVOS DE ARQUITECTURAAutores
EditorialCristina López Uribe
I N V E S T I G A C I Ó N 
The Role of Archives in the Graphic Restitution of Monuments: The Case of the Roman Bridge over the Ofanto River near Canosa di Puglia, ItalyGermano Germanò
Notes from an Archiving Project: Building the Private Archive of an Architect in TurkeySelda Bancı
El archivo como obra total. Amancio Williams y la construcción de su memoriaLuis Müller
¿Hacia una dispersión de archivos arquitectónicos?Sergio M. Figuereido
Cuidar en el archivo de arquitectura: una subversión matrísticaLuz Marie Rodríguez López
El legado de George y Geraldine Andrews para México en los Alexander Architectural Archives de AustinLaura Gilabert Sansalvador
Mónica Cejudo Collera
El archivo y la biblioteca: una provocación para otra historia de la arquitectura del siglo XIXM. Fernanda Barrera Rubio Hernández
Archival Impression: (Re)Collecting Gordon Matta-ClarkMarcelo López-Dinardi
E N S A Y O 
Margot's Dilemma: Exit Through the Back DoorTania Tovar Torres
El archivo jovenGuadalupe E. Luna Rodríguez
Patrimonio documental: memoria y futuro del Archivo de Arquitectos MexicanosLourdes Cruz González Franco
Elisa Drago Quaglia
María Eugenia Hernández Sánchez
Le Centre d’archives d’architecture du XXe siècle de la Cité de l’architecture et du patrimoine. Entrevista a David Peyceré Director del Centre d’archives d’architecture du XXe siècleAndrés Ávila Gómez
R E S E Ñ A S 
En torno a la exposición L'art du chantier. Construire et démolir du XVIe au XXIe siècleAndrés Ávila Gómez
Reseña de la exposición: Unterm RadarMichael Andrés Forrero Parra
Reseñas de librosCamilo Alejandro Moreno Iregui
Pamela Caparroso Gutiérrez
Lilián Martínez Villazón Robledo
  
  

A inicios del verano del año pasado, en una tarde lluviosa, un grupo de estudiantes y profesores del California College of the Arts (CCA) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encontraron unidos en intención y descubrimiento: trabajaron juntos en tres instalaciones a gran escala hechas con materiales poco comunes pero muy conocidos. El grupo se reunió para proponer alternativas al “muro”, tanto en su sentido arquitectónico de límite y protección, como en su actual y lamentable sentido político y económico de división y frontera.

Este experimento ocurrió por la iniciativa de cinco profesores de Arquitectura, dos de San Francisco y tres de la Ciudad de México, quienes no se conocían antes de esta colaboración, pero quienes compartían tres principios centrales de diseño:

1. Es urgente recuperar la naturaleza de los materiales de construcción como generadores de diseño.

2. Es importante construir conocimiento abstracto, teórico y disciplinario sobre el proceso de hacer.

3. Es oportuno cuestionar la tipología del muro, tan estimada, fundamental e intrínseca de la arquitectura.

Nos dispusimos comprobar que los muros como elemento estructural, típicamente usados como dispositivos de separación, pueden adquirir nuevas capacidades para conectar y relacionar a las personas. De esta manera, un grupo de treinta estudiantes provenientes de dos instituciones académicas de dos países diferentes se entregaron a probar territorio inexplorado armados de una serie de preguntas. ¿Cómo podemos expandir el léxico común de la arquitectura al utilizar materiales tradicionalmente no arquitectónicos? ¿Cómo podemos recuperar las capacidades tectónicas y poéticas de los muros para enriquecer la experiencia espacial? Y por último, ¿cómo puede la reinterpretación del significado cultural de los materiales transformar la cultura material de un lugar?

Material e intuición

En la academia, y en menor medida en la práctica, el interés y las realidades de la materialidad en la arquitectura han sido mayormente subsumidos por discursos sobre representación, factores de eficiencia y una búsqueda cada vez más ambiciosa de formas generadas por computadora, que ignoran o resisten cualquier noción de entendimiento material. En respuesta a ello, los participantes del taller se mostraron dispuestos a la oportunidad de cuestionar el statu quo de nuestra disciplina mientras se abrían paso al redescubrimiento de la inteligencia inherente de un material dado, así como a la transformación necesaria para hacerlo relevante para la obra arquitectónica. Hoy en día es bastante común explorar y producir emociones y efectos a través de la experimentación con materiales físicos; sin embargo, las implicaciones políticas, teóricas y culturales de las exploraciones arquitectónicas han sido gradualmente abandonadas. Los edificios y los objetos construidos están en boga entre los diseñadores y se han convertido en un fin en sí mismos. Parece que en los años recientes la meta principal del arquitecto ha sido la de participar en y beneficiarse de la configuración gradual del entorno construido, pero al intentar llevar esto a cabo, los arquitectos parecen haber olvidado su papel fundamental como críticos. La arquitectura es primero y ante todo una práctica intelectual.

En este estado paradójico de nuestra disciplina, ¿cómo podemos lograr significado e importancia a través de un ejercicio arquitectónico? ¿Será que para desafiar al entendimiento dominante debemos enfocarnos en la materialidad y proponer nuevas maneras de recuperar el significado cultural? De esta forma, los materiales, junto con los edificios y los objetos, se reformulan como ensamblajes culturales físicos llenos de significado.

Aquel arquitecto que sólo da instrucciones a través de manuales de dibujo y especificaciones, sin entender por completo cómo utilizar los materiales en conjunto con los sistemas, depende de la creatividad de la persona que materializa y realiza el diseño, en lugar de la propia. En estas situaciones, lo que calificamos como cultura material no existe; en su lugar tenemos ignorancia material disciplinaria e ilusiones.

Mientras que la ignorancia se debería evitar en la práctica profesional, la intuición quizá podría brindar una forma para explorar la desconocida lógica del material. La intuición misma se puede confirmar por medio del juego, de pruebas, fracasos, efectos inesperados y mediante un análisis más extenso de la materialidad de objetos y cuerpos, así como de la relación entre ellos. Todo esto, sumado al entendimiento de una práctica material que se desarrolla a través de una modularidad gravitacional física y factible, y su agregación, enriquece la producción del espacio a través del tiempo.

El muro y la pared

El medio para explorar estas preguntas en el marco del taller fue la tipología arquitectónica del muro. Los muros y las paredes son componentes fundamentales de la arquitectura: pueden dividir espacios, sostener edificios, delimitar fronteras sociales y políticas; a su vez, pueden ser ocupados, habitados o atravesados. Este trabajo se inspiró en la doble traducción de wall al español, tanto como “el muro,” sustantivo masculino que connota capacidades sólidas, masivas y estructurales, o “la pared,” el sustantivo femenino que se usa frecuentemente para estructuras más ligeras, temporales y porosas. Nuestro interés fue trascender este binomio y explorar nociones híbridas de un muro-pared que pueda ser, al mismo tiempo, estructural y ligero, sólido y translúcido, un divisor, un dispositivo de encuadre y un conector.

Un muro que sólo sea un instrumento para dividir, generalmente fracasa en producir emoción o significado; pero, ¿qué pasa con un plano vertical materialmente intuitivo que sea un ensamblaje: una interfaz hecha a mano que no sólo funciona material y estructuralmente, sino que tiene la capacidad de conectar y crear relaciones, patrones y sombras e incitar la curiosidad?

¿Una superficie que se extiende más allá del espacio que divide, para cuestionar las nociones y jerarquías de objeto, lugar, escala, familiaridad, intimidad y política? En lugar de sólo transmitir y comercializar la voluntad del autor, tales muros podrían aparecer como experimentos artesanales diseñados para provocar y luego desaparecer, dejando atrás un proceso de indagación sobre la consistencia y, con suerte, alguna reflexión sobre las inconsistencias de nuestros tiempos.

1. Alebrije

Metodología del taller

Las conversaciones y discusiones sucedieron antes del taller por videoconferencia entre los profesores de San Francisco y de la Ciudad de México, con el fin de definir la colaboración y el programa de visita de los estudiantes del CCA. Acordar el programa del grupo visitante fue tan importante como determinar los materiales por explorar, los lugares para trabajar y el periodo de tiempo y orden secuencial para las actividades en torno a la prueba de materiales, la metodología de diseño y la construcción de las instalaciones. La experiencia de la visita fue diseñada para abarcar diversos aspectos culturales, como sitios históricos, museos, talleres de artesanos, oficinas de arquitectos, restaurantes y mercados locales que introdujeran a los visitantes a la realidad local. Los estudiantes del cca comenzaron su visita con ocho días de excursiones arquitectónicas y culturales a lo largo de toda el área conurbada de la Ciudad de México, seguidas de un viaje de tres días a Oaxaca, donde participaron en varios talleres con artesanos locales. Después regresaron a la Ciudad de México para empezar el proyecto de diseño colaborativo con los estudiantes de la UNAM.

Empezamos por desestabilizar nociones familiares de lugar, material y tiempo. Todo en México fue nuevo para los estudiantes visitantes (el clima, la cultura, la historia) y los estudiantes locales fueron alentados a mirar su entorno y tradiciones nuevamente a través de los ojos de los extranjeros. Los visitantes hablaron sobre las técnicas artesanales que presenciaron y en las que participaron en Oaxaca, mientras que los anfitriones, por su parte, compartieron su conocimiento histórico y su crítica acerca de sus propias tradiciones constructivas. Hubo muchos cuestionamientos y pruebas por parte de ambos grupos y, juntos, los estudiantes fueron sutilmente guiados hacia la ceguera del no-saber, la cual es a menudo un ingrediente esencial de la innovación en el diseño. Derivar significado de un cambio de paradigma y poder mirar objetos familiares desde un punto de vista diferente son características esenciales de la creación arquitectónica.

 

Material y agregación

El grupo se reunió en la Casa Estudio Max Cetto, durante el primer fin de semana, para una repentina de exploración, en la que se introdujo el programa del taller. Esparcidos por el comedor y el piso de la estancia de esta casa icónica, a los tres equipos, compuestos por estudiantes de ambas instituciones académicas, les fueron presentados materiales difíciles de manejar: hojas de maíz para tamal con forma irregular, cartas de lotería delgadas y rollos de malla flexible usados comúnmente para hacer bolsas de mandado. Confiando en sus manos como herramientas de diseño, la manipulación directa de la materia prima planteó las siguientes preguntas de diseño: ¿Cuáles son las tendencias o “preferencias” naturales del material para obtener estabilidad? ¿Existe una inteligencia material sobre la que podamos seguir construyendo para ampliar la escala, es decir, pliegues, costuras, pinzas, cortes o incisiones? ¿Cuáles son las limitaciones y puntos de ruptura de este material y de su agregación?

La investigación a través del hacer resultó productiva, tanto socialmente como para desarrollar ideas interesantes de diseño. Los prototipos fueron distribuidos, observados, puestos a prueba e intervenidos por diferentes manos, y cuando los equipos sintieron la presión del tiempo, su frustración y sus descubrimientos se intensificaron. Al terminar el fin de semana, los equipos ya habían consolidado la estrategia de construcción elegida y estaban listos para la producción e instalación durante cuatro días de las piezas terminadas.

El proceso artesanal radica en algún lugar entre la vocación y la obsesión. Implica habilidad, repetición, paciencia y una considerable inversión de tiempo. Estos requisitos son quizá el anatema de nuestra cultura contemporánea de “tiempo real.” En el taller, la idea de la producción arquitectónica no dependió del uso de materiales asociados con el oficio artesanal tradicional, sino de una habilidad y sensibilidad compartida hacia el proceso colectivo de crear que surgió en cada grupo. En cada proceso brotaron discusiones enardecidas ocasionales y revisiones que fortalecieron la factibilidad, los conceptos de diseño y las metodologías preferidas. Como resultado se identificó un módulo y la estandarización, la agregación y el montaje general atravesaron el proceso de creación. Cada paso jugó con la inteligencia de los diferentes materiales para garantizar la estabilidad estructural. Una vez establecido el proceso, nuevos miembros pudieron unirse al equipo y las diferentes etapas y especificaciones del proceso pudieron explicarse y repetirse. En otras palabras, un nuevo estándar de producción material había surgido de esta colaboración.

2. Portales

Producción y montaje

Después del fin de semana de repentina, los estudiantes se reunieron en la galería Benlliure para elaborar una estrategia y producir las instalaciones finales de los muros. Al escalar las intenciones de diseño para responder a la escala y la orientación de la galería, algunas preocupaciones prácticas cobraron relevancia. Los miembros de los equipos viajaron al centro de la ciudad e incluso hasta el Estado de México para encontrar suficientes rollos de mallas para bolsas de mandado, paquetes de hojas de maíz y cartas de lotería que serían transformadas en pantallas porosas. Cada equipo de diez estudiantes tuvo que desarrollar protocolos de trabajo y montaje para poder procesar el material, fabricar los componentes modulares y ensamblarlos en la estructura mural. Mientras tanto, las reglas de compromiso con el material y el proceso de construcción –lo que podría considerarse el proceso artesanal–, se ponían a prueba, se escribían y se refinaban.

Una vez que las preocupaciones estructurales fueron dominadas a una mayor escala, las posibilidades de conseguir efectos efímeros y decorativos cobraron importancia: el gradiente de color en las cartas de lotería, el ordenamiento en capas de la malla para logar niveles de translucidez, la sutil decoloración y descomposición de las hojas de maíz. La configuración de estos colores y texturas se convirtió en una capa final del diseño, así como en la clave para involucrar a los espectadores e intensificar sus sensaciones. Al transformar materiales vernáculos cotidianos que no suelen asociarse con la integridad estructural o con efectos espaciales complejos en una escala arquitectónica, las instalaciones finales de muros desafiaron las asociaciones convencionales de significado material y cultural.

Desfamiliarizar lo familiar

Un aspecto importante del taller es que ninguno de nosotros, estudiantes o profesores, había trabajado antes con estos materiales para un fin arquitectónico. Este desconocimiento compartido promovió una ceguera inicial al crear, en donde los estudiantes y el profesorado se encontraron en la incómoda posición de “no saber”. El proceso de diseñar y construir se asemeja al artesano que prueba, transforma y descarta ideas formales que surgen de ese íntimo, sensorial y gradualmente acumulado conocimiento del material. Este proceso empírico es lo opuesto del conocimiento de diseño teórico, predecible, sistémico, probado previamente y basado en algoritmos. Simplemente no sabíamos cuál podría ser el resultado final o cómo llegar a él. No es fácil entrar al espacio que existe entre concepto, la visión de diseño y el desempeño, pero hacerlo puede resultar en una experiencia memorable y significativa.

Nuestra ambición fue la de investigar las capacidades constructivas de materiales que son parte de una cultura popular, pero que no han sido utilizados a escalas arquitectónicas en el pasado. ¿Cuál es la inteligencia material latente a la cual la arquitectura puede acceder para que sea culturalmente específica?

¿Cómo transformamos el espacio cultural ocupado por estos materiales en construcciones a gran escala que crean una nueva experiencia espacial?, ¿será que estos significantes codifican la nueva estructura de formas inesperadas?

Quizás desfamiliarizar los procesos de trabajo y de diseño sea una estrategia fundamental para incitar la colaboración entre alumnos con diferentes historiales, idiomas y niveles de educación arquitectónica. La exploración material, un proceso ajeno para muchos estudiantes de arquitectura que están educados a levantar un lápiz o un mouse al enfrentarse por primera vez a un problema de diseño, obliga a apartarse de lo familiar y a una renuncia conjunta al control sobre el mismo. Para permitir que la arquitectura surja del material es necesario el diálogo y la observación, además de una disposición a descubrir y perfeccionar nuevos acercamientos de diseño “desde abajo,” como un colectivo.

Reflexiones sobre el trabajo

Trabajar con equipos mixtos de estudiantes fue una experiencia valiosa, tanto para los profesores como para los estudiantes. Hacerlos colaborar en tan corto periodo de tiempo sacó a relucir sus propios prejuicios, construcciones argumentales y mecanismos de control, y los motivó a ver el mundo desde una perspectiva diferente. Se convirtió en un entorno rico en aprendizaje para todos, planteó preguntas que persisten en algunas de nuestras mentes y nos inspiró a buscar más exploraciones, colaboraciones y proyectos entre instituciones académicas internacionales. La exploración material resultó ser una plataforma productiva para la colaboración intercultural, ya que se basa en gran medida en las experiencias hápticas y tectónicas, a partir de las cuales resiste naturalmente cualquier conocimiento arquitectónico a priori o cualquier precedente. La exploración de materiales de construcción poco comunes también permite que personas con diferentes conocimientos y experiencias contribuyan por igual y aprendan juntas. El formato del taller brindó una experiencia de aprendizaje colectivo fértil para todos y promovió una mayor colaboración que puede convertirse en un proyecto de investigación compartido.

Pensando en futuras colaboraciones de taller, existen varias cuestiones que ameritan una mayor exploración. Aunque trabajar en un espacio de galería con materiales temporales no arquitectónicos nos permitió ser libres y lúdicos, una pieza permanente en un espacio público ayudaría a que la investigación avance hacia la escala arquitectónica y responda a un nuevo grupo de exigencias. Mayor investigación en términos de producción de materiales y ciclos de residuos, así como especulaciones sobre el uso interior/exterior, podrían ayudar a desarrollar y fortalecer las propuestas de diseño. En esta primera parte del taller, la mayoría de los equipos sólo consideró su diseño como una organización plana y desarrolló poco la dimensión volumétrica espacial posible a través del ensamblaje. De ser forzados, desde el inicio, a considerar los requerimientos del sitio y del cliente, la tridimensionalidad (necesaria para consideraciones estructurales) requeriría un desarrollo apropiado. Este tipo de limitaciones supondrían materiales más durables, herramientas más sofisticadas y mayor tiempo para planear y ejecutar, lo cual nos acercaría a una colaboración de diseño-construcción permanente. El desafío radicaría en mantener la desfamiliarización y la manipulación colaborativa gradual y manual de la exploración material que, juntos, producen una gama de resultados inesperados y fructíferos.

 

1. Alebrije

La cultura mexicana se caracteriza, entre otras cosas, por el sincretismo presente por donde quiera que observemos, por las mezclas que se camuflan en la vida cotidiana, por los contrastes inesperados producto de la yuxtaposición de objetos de orígenes profundamente diferentes. El revoltijo es netamente mexicano.

Objetos como el papel picado, las piñatas y los juegos de mesa que se encuentran normalmente en los mercados, son producto de esta mezcla de tradiciones, artesanías y materiales tan arraigados en la cultura mexicana. Frecuentemente se desarrollan independientemente del proceso de industrialización de ciertos materiales, como el papel.

Las cartas de lotería nos presentan personajes y objetos típicos de la vida mexicana; al yuxtaponer elementos diferentes obtenemos nuevas figuras y combinaciones de colores que reflejan esa idea tan mexicana de mezclar. Esta operación de hibridizar nos recuerda, además, las crónicas del inicio de la colonización en las cuales los conquistadores tuvieron que inventar un nuevo lenguaje para describir la fauna y flora que encontraron ya que carecían del vocabulario adecuado para comunicar esta experiencia a su rey. Desde entonces, México, como el resto de Latinoamérica, existe entre la fantasía y la realidad.

3. Vida continua

2. Portales

Este proyecto propone una pared que reconfigura los materiales de la bolsa del mandado (mallas, remaches y asas de pvc), sus métodos de construcción (corte, costura, ojales, dobleces y sobreposiciones) y su capacidad estructural (suspensión y tensión). El proyecto desafía la noción que se espera de un muro, pues en lugar de dividir el lugar y separar espacial y visualmente, el diseño propuesto conecta a las personas a través de las capas de transparencia. Bloques huecos perforan los paneles y los unen entre sí, permitiendo enmarcar las vistas y el contacto visual entre desconocidos. En un momento políticamente delicado en el cual la arquitectura y la tipología de la pared se utilizan de manera divisoria, “Portales” demuestra cómo la arquitectura puede cultivar la conectividad, lo lúdico y la empatía.

 

3. Vida continua

Para los antiguos mexicanos, la oposición entre muerte y vida no era tan absoluta como para nosotros. La vida se prolongaba en la muerte y a la inversa. La muerte no era el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito.

Octavio Paz, El laberinto de la soledad

El maíz es símbolo de identidad cultural y el principal sustento alimenticio del México antiguo y contemporáneo. Su aprovechamiento no sólo se limita a los granos comestibles, sino que, en todas sus fases, la mazorca sigue teniendo una variedad de usos muy extensa. Su utilidad trasciende su muerte por medio de las hojas, empleadas para crear objetos cotidianos como la soga, la hoja de tamal y diversas artesanías. A través de un proceso de investigación material y prototipado de módulos se diseñó una tridilosa ligera que explora la transformación del material en fases. Las hojas se enrollan en tres densidades para crear tres niveles de transparencia y porosidad. La transformación entre muro y losa se desarrolla como una estrategia espacial que destaca la diferencia entre densidades.

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Fecha de la última modificación: 21 de Septiembre de 2020.

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Last modification: September 21, 2020

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