Alberto Terou Arai: una reflexión filosófica sobre el quehacer del artista

Juan Carlos Juárez Espinosa

DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.14058901p.2019.41.70664

Alberto Terou Arai: A Philosophical Reflection on the Artist’s Work

Juan Carlos Juárez Espinosa

DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.14058901p.2019.41.70664

45 ARCHIVOS DE ARQUITECTURAAutores
EditorialCristina López Uribe
I N V E S T I G A C I Ó N 
The Role of Archives in the Graphic Restitution of Monuments: The Case of the Roman Bridge over the Ofanto River near Canosa di Puglia, ItalyGermano Germanò
Notes from an Archiving Project: Building the Private Archive of an Architect in TurkeySelda Bancı
El archivo como obra total. Amancio Williams y la construcción de su memoriaLuis Müller
¿Hacia una dispersión de archivos arquitectónicos?Sergio M. Figuereido
Cuidar en el archivo de arquitectura: una subversión matrísticaLuz Marie Rodríguez López
El legado de George y Geraldine Andrews para México en los Alexander Architectural Archives de AustinLaura Gilabert Sansalvador
Mónica Cejudo Collera
El archivo y la biblioteca: una provocación para otra historia de la arquitectura del siglo XIXM. Fernanda Barrera Rubio Hernández
Archival Impression: (Re)Collecting Gordon Matta-ClarkMarcelo López-Dinardi
E N S A Y O 
Margot's Dilemma: Exit Through the Back DoorTania Tovar Torres
El archivo jovenGuadalupe E. Luna Rodríguez
Patrimonio documental: memoria y futuro del Archivo de Arquitectos MexicanosLourdes Cruz González Franco
Elisa Drago Quaglia
María Eugenia Hernández Sánchez
Le Centre d’archives d’architecture du XXe siècle de la Cité de l’architecture et du patrimoine. Entrevista a David Peyceré Director del Centre d’archives d’architecture du XXe siècleAndrés Ávila Gómez
R E S E Ñ A S 
En torno a la exposición L'art du chantier. Construire et démolir du XVIe au XXIe siècleAndrés Ávila Gómez
Reseña de la exposición: Unterm RadarMichael Andrés Forrero Parra
Reseñas de librosCamilo Alejandro Moreno Iregui
Pamela Caparroso Gutiérrez
Lilián Martínez Villazón Robledo
  
  

Nota biográfica

Alberto T. Arai nació el 29 de marzo del año de 1915 en la Ciudad de México. Fue el cuarto hijo de Lucía Espinosa y del diplomático japonés Kinta Arai. Por la profesión de su padre, Arai viajó durante su niñez por Estados Unidos de Norteamérica, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Panamá, Cuba, Francia y España. En este último país obtuvo, en el año de 1931, el título de bachiller elemental por el Instituto Cardenal Cisneros de la Universidad Central de Madrid. Volvió a México en 1932, a la edad de 17 años, para inscribirse en la Escuela Nacional Preparatoria. Posteriormente, estudió de manera simultánea las carreras de Arquitectura y Filosofía; ésta última la concluyó en el año de 1937, su último año de la carrera que coincidió con la publicación de su primer ensayo: Voluntad cinematográfica, ensayo para una estética del cine. Al año siguiente (1938) fundó con Enrique Yáñez la Unión de Arquitectos Socialistas. Estos últimos datos proporcionan ya una perspectiva del pensamiento filosófico de Alberto Arai: en la base de su pensamiento siempre estuvo la preocupación por la estética –en su más amplio sentido de disciplina filosófica–, la política –de corte socialista– y la arquitectura –explícitamente, el funcionalismo y el racionalismo. Para un panorama más completo del pensamiento filosófico de Arai, podemos remitirnos a sus publicaciones en la revista Letras de México durante los años 1937-1947. Entre los títulos más destacados encontramos: “Del cine soviético,” “Samuel Ramos y la filosofía,” “La dualidad de la Historia” y “La metafísica de Heidegger.”

El itinerario de Arai entre los años que van de 1947 a 1950 tiene como geografía el sur de México. Durante tres años radicó en Chiapas, pues fue nombrado Jefe de Zonas por el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas. En este lapso de tiempo publicó La técnica literaria del Quijote, ensayo que resultó de una conferencia en Tuxtla Gutiérrez dictada en 1947. En el año de 1953 se editó Valoración de las artes plásticas en México, libro que dio a la imprenta en paralelo al desarrollo de su proyecto de los frontones de Ciudad Universitaria. 4111N01 A propósito de éste, Frank Lloyd Wright (en 1952) comentó que era una de las tres construcciones de Ciudad Universitaria que podían ser consideradas obras modernas de la arquitectura, junto con el estadio olímpico y la biblioteca central. En el año de su muerte (1959), Arai desempeñaba el papel de jefe del Departamento de Arquitectura en Bellas Artes. 4111N02

 

Nota teórica

El título de este ensayo nos viene de una idea filosófica de Arai: en la obra de cualquier artista se transluce su propia vida (“la técnica, el hacer las cosas, deja su huella imborrable en la fisionomía del objeto elaborado.”) 4111N03 Esta postura no se reduce a una psicología del arte. Un ejemplo de tal psicologismo del arte es Alberto Terou Arai: Sigmund Freud, quien analiza la obra de F. Dostoyevski 4111N04 desde el psicoanálisis; esta perspectiva consiste en interpretar tal o cual suceso de la vida psicológica del artista como la motivación que lo impulsó a realizar una obra; o, en su defecto, resume los temas recurrentes de sus obras literarias a sucesos traumáticos de su vida. Para Alberto Arai no se trata de referir el total de una producción artística a la personalidad de su autor. Él recorre el camino inverso, pues mientras Freud parte de la vida psicológica del artista para analizar la obra desde un enfoque determinado –por supuesto el psicoanálisis–, Arai intenta ver en la obra de arte su proceso de conformación –proceso que, no obstante, no deja de estar ligado a la personalidad del artista.

Muestra de ello es La técnica literaria del Quijote, donde lejos de definir un perfil psicológico de Miguel de Cervantes desde su novela más famosa, se propone una empresa más modesta: descubrir su proceso de conformación (como obra artística: la obra como resultado, como una obra acabada). En la obra de arte como objeto –inmóvil, acabada, por decirlo de alguna manera– es posible ver dicho proceso. La obra de arte objetiva, aunque aparentemente unitaria y permanente, lleva dentro de sí el proceso que la ha llevado a ser. Este proceso de conformación es el vínculo entre la obra de arte y el artista, pues cuando éste elige la manera en que ha de conformarla, lo hace de manera íntima, interna, en una decisión libre de los medios para realizar su obra. Profundizar en esta reflexión filosófica de Arai sobre el artista y su producción es nuestra tarea.

Portada de Alberto T. Arai, Ensayo de valoración de las artes plásticas en México (1953)

Nota teórica sobre el problema del artista y su quehacer en la tradición filosófica moderna occidental

La pregunta por la relación del artista y su obra fue fundamental para la modernidad filosófica europea, especialmente para los autores alemanes del siglo XIX. En la pregunta por tal relación se problematiza el quehacer del artista. A lo largo de esta centuria encontramos, por todos los países de Europa, artistas, poetas y filósofos interesados en tales problemas; en la tradición filosófica alemana moderna las estéticas de Schelling, Hegel, Hölderlin y Nietzsche lo abordan de manera magistral. Para ellos, el artista se relaciona con una visión total del mundo y ocupa un papel indispensable en él. 4111N05 Saber decir el mundo, nombrarlo como si fuera la primera vez y encontrar en él lo sustancial (lo significativo, lo constituyente de nuestra existencia) hace del artista un miembro importantísimo dentro de lo real. El poeta da cuenta de nuestra condición en el universo. Los autores alemanes ya mencionados interpretaron –de manera correcta, según me parece– en esta clave la poesía trágica griega. 4111N06

Por ejemplo, en Edipo de Sófocles o Las bacantes de Eurípides se representa el dominio total que el destino (ανανκη) tiene sobre la existencia humana. 4111N07 Edipo, aun a pesar de su sabiduría y fuerza física (ambos aspectos importantes para la adquisición de la virtud, según el pueblo griego), desposa a su madre. Penteo, en Las bacantes, por su desmesura (hybris, ὕβρις) termina siendo asesinado por Ágave, su madre. No importa lo que hagan los humanos: sobre ellos pesa la fatalidad de su destino. Esta concepción fatídica de la existencia humana constituye, en la obra de Eurípides o Sófocles, un elemento dramático y trágico que dota de sensibilidad y carga emocional a sus tragedias. El destino, como algo fatal –inevitable muy a pesar de la libertad humana–, subyace en el fondo del pensamiento griego antiguo.

A la faceta metafísica –o mitológica– que hemos expuesto habría que añadir una de carácter político y crítico (que también se da en la Alemania del siglo XIX). 4111N08 El poeta y el artista pueden pronunciarse acerca de su momento histórico y adoptar una postura crítica. En estos casos, la poesía se presenta como palabra crítica de su tiempo: la función de la poesía –y del arte en general– no se resume en un decir de lo real y de la verdad, sino que se extiende a ser una palabra cargada de crítica. Al respecto podemos recordar Las desventuras del joven Werther, de Goethe. Ante el afrancesamiento de la vida de los pueblos alemanes –afrancesamiento traducido en pompa, recato y lujo: en resumen, una manera artificial de la vida, donde la gente se comporta más como maniquís y máquinas que como humanos–, el personaje de esta novela se opone con su personalidad, su forma de vida, su pensamiento y hasta con su muerte a la clase social “refinada” de su época. 4111N09 Esta misma crítica la encontramos, entre muchas otras obras (como “El hombre de arena” de E. T. A. Hoffmann), en Roma de Nikolai Gogol. En ella, Gogol, citando a Alfieri, enuncia la crítica a la falsa sociedad que nace en las cortes ilustradas francesas:

Tutto fanno, nulla sanno,

Tutto sanno, nulla fanno;

Gira volta son Francesi,

Più gli pesi, men ti danno. 4111N10

 

Teoría sobre el artista de Alberto T. Arai

Sirva lo dicho como una introducción breve al problema del artista en la literatura y la filosofía. Asimismo, este breve recorrido nos ayudará a entender de mejor manera la reflexión de Alberto Arai sobre el artista y el arte.

Al iniciar la investigación necesaria para la realización de este ensayo me encontré, principalmente, con dos problemas. El primero de ellos fue la dificultad de acceder a los textos de Alberto Arai. Muchos de ellos se hallan dispersos ante la falta de una compilación que reúna sus escritos. Algunos de ellos fueron publicados como ensayos en las revistas Letras de México o Arquitectura México; otros, de mayor extensión, como La técnica literaria del Quijote, fueron publicados por la Compañia Linotipográfica Chiapaneca durante la década de los cuarenta pero, a pesar del tiempo, no han llegado a reeditarse y reimprimirse. Una vez que conseguí algunos textos de Arai, 4111N11 durante su lectura se me presentó el segundo problema. En sus escritos filosóficos encontramos en realidad pocas referencias a libros de esta disciplina, lo cual resulta problemático al momento de querer ubicar su pensamiento en la tradición filosófica, la cual recorre aproximadamente 2 500 años –desde la Antigüedad griega hasta nuestros días.

En un trabajo filosófico serio se puede hablar desde distintas perspectivas, por ejemplo, ya sea desde el marxismo o la fenomenología. Hablar desde tal o cual enfoque nos posibilita servirnos de sus metodologías y sus conceptos. Asimismo, cuando un filósofo o pensador se inserta en una tradición específica –digamos, el idealismo alemán, tradición filosófica iniciada con Fichte y continuada por Schelling y Hegel– hereda ciertas problemáticas. De ahí el interés por ubicar a Alberto Arai dentro de alguna corriente filosófica en específico. Sin embargo, aunque fundó la Unión de Arquitectos Socialistas no he encontrado en su obra escrita referencias a Karl Marx; si acaso, hay referencias a E. Husserl y Kant (no muy claras) en Voluntad cinematográfica, a M. Heidegger en “La metafísica de Heidegger” y otra más a Samuel Ramos en “Samuel Ramos y la filosofía.”

Por ello, este ensayo, más que una exposición del pensamiento de Arai, es también un esfuerzo por insertarlo en la tradición filosófica moderna. Mediante el tema del artista en textos específicos, su pensamiento se integra a una reflexión filosófica que en Occidente se ha hecho desde la Antigüedad griega y ha recorrido cada época histórica del pensamiento filosófico. Con esto esperamos exhibir una visión del Arai filósofo que, sin duda, no se aleja del Arai arquitecto.

Para él, el genio es el productor del estilo artístico peculiar de una personalidad, de una época o de alguna región. 4111N12 Tal genio no tiene un sentido metafísico como en Platón. Para Arai el genio artístico no se da en función de una inspiración divina, sino en función del sentimiento estético propio del artista. Este sentimiento late dentro de cada artista o poeta y a partir de él, el artista configura una visión propia de una realidad común. Un árbol que es visto por una multiplicidad de personas es el mismo árbol: aunque un individuo lo vea desde una perspectiva y otro individuo desde otra, estamos seguros de que ese árbol es el mismo que vemos todos. Con sus ramas torcidas y sus flores violetas que brotan en primavera, el árbol, dentro de una objetividad cotidiana, es la misma jacaranda que florece cada año. Pero este sentido de objetividad cotidiana se quiebra cuando el artista introduce su propia visión del mundo. Podemos decir que el artista no vive objetivamente su mundo sino subjetivamente: No le importa lo que la jacaranda sea para todos sino lo que es para sí: la jacaranda puede ser el lugar de un encuentro amoroso; en su continuo florecer, muestra de la fuente inagotable de la vida; incluso, el lugar de un suicidio. Depende del sentimiento estético del artista la visión que él mismo habrá de tener de su mundo; es, en palabras de Arai, el “enfoque personal y diferenciado que dirige el genio a su realidad circundante.” 4111N13 Así pues, para Arai el arte brota de la interioridad del artista, quien no se dirige a la realidad objetiva para intentar reproducirla tal como es, sino que, en un regreso a sí mismo, ve el mundo desde sí y lo configura desde él y conforme a su visión.

Este artista, con visión única -pues es suya, es lo que él es-, da su propia regla al mundo: artista y poeta configuran el mundo objetivo (el mundo de todos) a su gusto para así lograr una realidad inédita por su unicidad. A esta configuración Arai le da el nombre de planeación, en la cual el artista debe lograr la compenetración orgánica entre dos mundos: el de su imaginación –o sentimiento estético– y la realidad. 4111N14 ¿Cómo lograr que aquello que está sólo como pensamiento –como algo meramente ideal– pueda adquirir una realidad concreta? Cada persona accede a sus pensamientos y sentimientos de manera inmediata, pero para expresarlos precisa de un soporte, ya sea la palabra, la escritura o incluso el cuerpo. Gracias a los soportes objetivos –es decir, materialidades tales como el grafito de un lápiz en la hoja de papel, un bloque de piedra o un pedazo de lienzo, incluso la inmaterialidad del lenguaje– el pensamiento se hace real en cuanto materialidad. En la compenetración de ambos elementos (el sentimiento estético del artista y la base material de su arte) se juega la planeación artística. Con ésta y el trabajo manual, el artista (o poeta) atraviesa la realidad; trabajar en ella (sobre una base material) no la deja intacta, tal cual estaba antes de su intervención: ahora, a través de la misma materialidad re-configurada, se trasluce el sentimiento estético del artista. Lo material deja su ser cotidiano –por decirlo de una manera– y se revivifica: con el trabajo artístico, lo material consigue, en su ser inerte (inmóvil, callado) lograrse como un ser vivo, autónomo. La obra de arte aparece como un ser orgánico: en su inmovilidad se juegan múltiples sentimientos y perspectivas, pues desde la obra de arte algo habla y se mueve, el artista. Pasa lo que en la Danza del Plumero del pueblo zoque de Chiapas: 4111N15 lo muerto, por el arte, es llevado a la luz de la vigilia.

Hasta aquí hemos esbozado la relación artista-arte en tanto producción (cómo el artista produce una obra artística). Ahora creemos necesaria una consideración sobre qué constituye al arte como arte. Para Arai, una obra de arte se constituye en función de su unicidad y de la belleza contenida. Desde un intento de teoría de los valores, Arai piensa la belleza como un valor cultural 4111N16 al que el humano tiende, en tanto ser racional. Hay, digamos, un progreso artístico emparejado a un progreso histórico. Cada obra de arte particular contiene una parte de la idealidad de la belleza –como modelo aspiracional–; sin embargo, nunca acaba de contenerla del todo. Asimismo, el carácter de originalidad de una obra de arte conforma su valor: lo valioso en el arte es lo diferencial. 4111N17

El Ensayo de valoración de las artes plásticas en México parece dividirse en dos partes que tienen sentido por sí solas. Del apartado uno al diez, el ensayo se dedica a abordar el problema arte-artista y construir una teoría de la valoración. Este estudio es especulativo y reflexivo. Sin embargo, del apartado 11 al 25, Arai se dedica a una tarea histórica, no por ello menos filosófica.

En esta segunda parte se desarrolla un breve análisis del siglo xix mexicano para dar cuenta del arte plástico de la primera mitad del siglo siguiente. Según Arai la plástica decimonónica en México se hallaba estancada entre el neoclasicismo francés (en arquitectura, y representado principalmente por Tolsá y Eduardo Francisco Tresguerras) y el naturalismo y academicismo (en pintura, representado principalmente por José María Velasco). 4111N18 Por este hecho, arte y artista no pudieron arraigarse plenamente en las inquietudes artísticas de nuestra nación, pues las formas expresivas facilitadas por el neoclásico y el naturalismo no eran suficientes para poder expresar los sentimientos estéticos de una nación entera. 4111N19 Para poder plasmarlos en la objetividad, es decir, para que estos sentimientos no figuraran sólo subjetivamente y pudieran constituirse en realidades concretas en un mundo material (como obras de arte), era preciso una nueva planeación: es decir, idear una manera de reconfiguración de la realidad.

¿Cómo es posible la invención de una nueva planeación? Hasta ahora tenemos un esquema general de la creación artística: sentimiento estéticoplaneación-obra de arte. Para la configuración de una nueva planeación tenemos que remitirnos al estadio inmediatamente anterior: el sentimiento estético. El artista o poeta, como hemos dicho más arriba, parte de un sentimiento estético particular a partir del cual elabora su visión del mundo, a la vez que determina la planeación para una reconfiguración de la realidad en obra de arte. Pero detengámonos un poco. Los sentimientos que fluyen en nuestros pechos son a veces tan confusos que ni siquiera nosotros mismos llegamos a saber qué es aquello que sentimos. Al respecto podemos citar el Carmen 85 de Cayo Valerio Catulo:

Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris. Nescio, sed fieri sentio et excrucior. 4111N20

Este poema lírico da cuenta de lo contradictorio de nuestros sentimientos: amor y odio en un mismo pecho, sucediéndose y confundiéndose. ¿Qué debe hacer el artista? Desde la confusión, éste no podría hacer absolutamente nada, pues, ¿cómo concretar aquel sentimiento estético que se encuentra difuso dentro de él? De sentimiento estético tal, sólo saldría algo heterogéneo, indeterminado, informe.

Para Alberto Arai, a través de la técnica es posible lograr una diferencia de estilos dentro de obras de arte o corrientes artísticas. 4111N21 El autor no se refiere a una técnica material artística específica (modos de usar los soportes materiales del arte), sino más bien a una técnica aplicable al ánimo y sentimiento del productor. El artista debe diferenciar dentro de sí aquello que es el motivo de su obra de arte, es decir, debe distinguir en su interior los diversos sentimientos artísticos: “Por técnica, hay que entender el proceso de elaboración y selección de las mejores fuerzas extraídas de ese vasto manojo de apetitos y aspiraciones heterogéneos que se hallan confundidos en el alma del artista.” 4111N22

Los creadores mexicanos del siglo XX 4111N23 tuvieron que elaborar un nuevo estilo (derivado de una técnica selectiva de sus emociones) para poder dar cuenta de su contexto. Para Arai, el muralismo consiguió expresar “la tragedia de un pueblo que aspiraba a realizar en su patria la idea de humanidad” 4111N24 gracias a la reorganización de los materiales que los participantes de este movimiento hicieron para lograr sus obras, así como para captar las inquietudes artísticas de la nación. Tales inquietudes artísticas nos vienen, según Arai, de lo que empíricamente somos y lo que idealmente pretendemos ser. En una reflexión poco crítica y hasta peligrosa, menciona que el ser mexicano involucra dos factores que nos conforman como pueblo histórico:

Uno, que se refiere al pueblo como sujeto de los acontecimientos históricos, que aspira a progresar en su vida social y cultural, pero que va cargado de una pesada tradición indígena y colonial; y otro, que es el segundo factor que, como complemento del primero, se refiere a aquellos principios encarnados en la vida europea que hubimos de escoger voluntariamente como objeto y meta de nuestros afanes. 4111N25

El primer factor, al menos, se presenta en el arte del muralismo: su fuerza agresiva y arrolladora deriva de nuestro pasado indígena y colonial.

En este repaso general de las reflexiones estéticas del arquitecto Arai, basten por el momento dos comentarios al margen. En las obras citadas, el autor se ha tomado muchas licencias. La más liviana, me parece, es el que no cite obras filosóficas relevantes para el tema (por ejemplo, que el arte no tiene regla es algo ya presente en la Poética de Aristóteles). Por otro lado, el Ensayo de valoración de las artes plásticas en México fue escrito en 1953 y, aun así, resulta poco crítico el que nuestro autor hable de manera tan poco clara sobre el progreso. Resulta aún más peligroso que utilice como ejemplo del desarrollo civilizatorio al continente europeo, el mismo que apenas años anteriores al Ensayo había sido protagonista de la Segunda Guerra Mundial.

Juan Carlos Juárez Espinosa
Estudiante de la licenciatura en Filosofía

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad Nacional Autónoma de México

juancarlosjuarezes@hotmail.com

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Last modification: September 21, 2020

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